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"Memorias de un caracol", majestuoso stop motion sobre el dolor y la resiliencia humana


Cinetieketas | Jaime López



Poco a poco, "Memorias de un caracol", se ha ido posicionando como una de las películas favoritas de la audiencia mexicana en lo que va de este año, pues aproximadamente un millón de espectadores ha pagado un boleto para verla en pantalla grande.

Probablemente, parte de su éxito obedece a los temas universales que aborda, entre ellos, sobrevivir a los golpes de la vida o liberarse de las jaulas emocionales autoimpuestas

Realizada en técnica de stop motion, que consiste en crear la ilusión de movimiento de distintos objetos a través de la concatenación de fotografías, "Memorias de un caracol" tiene como primer virtud hablar con un lenguaje directo y honesto.

Lo anterior implica dejar de ver a la animación como un género para solamente contar o narrar historias infantilizadas, que regularmente suelen menospreciar la inteligencia de las y los menores de edad.

En ese sentido, el filme de origen australiano no se autocensura para versar sobre masturbación, swingers o liberación sexual, pues forman parte del contexto en el que se desenvuelve la protagonista, "Grace".

Ello con motivo de que es una persona solitaria, pero sumamente observadora, la cual va conociendo distintos personajes a lo largo de su crecimiento, entre ellos, una pareja con ciertos fetiches sexuales.

De ser una chica sumamente protegida por su hermano mellizo, "Grace" es separada de éste tras la muerte repentina de su progenitor, situación que la orilla a tener que enfrentar distintos obstáculos por sí sola.

Durante su exploración de vida, la ansiedad que hay en ella la convierte en una coleccionista extrema de caracoles con los que guarda una profunda conexión.

Y es que la obsesión de "Grace" con ese tipo de molusco se explica desde los primeros minutos de la historia cuando se menciona que eran el objeto de estudio de su madre.

Con un diseño de arte minucioso, que expresa tristeza o melancolía, los caracoles de la película son una analogía de la personalidad de la estelar, quien se protege del mundo detrás de una coraza o concha que ella misma ha creado en su imaginario.

Sin caer en revelaciones importantes de la trama, la nueva película de Elliot transita del drama al humor y la esperanza y, además, realiza un homenaje a los hacedores de arte, por ejemplo, creadores callejeros y cineastas.

Eso último le da un plus a su narrativa, que es una radiografía de lo agridulce de la existencia humana y el dolor, pero que, pese a todo, plantea un mensaje alentador.

De acuerdo con versiones periodísticas, "Memorias de un caracol" tardó ocho años en finalizarse, algo que se confirma en la pasión que le imprime el director en su guion y en la caracterización de cada personaje. Ojo a "Pinky", un verdadero tour de force.

No apto para todas infancias, se trata de un filme devastador, que sacude el alma y hace sentir empatía por quienes caminan en una espiral opuesta al común denominador de la gente. Imprescindible.



"Anora", ¿una crítica a las oligarquías y nepobabys que cosifican a las mujeres?


Cinetiketas | Jaime López


En apariencia, "Anora", la más reciente ganadora de cinco premios Oscar, tiene como punto de partida una convencional historia de amor, que algunas voces definen como una versión moderna de "Mujer bonita", la obra que en los años noventa lanzó al estrellato a Julia Roberts.

Sin embargo, el filme dirigido por el cineasta independiente Sean Baker contiene una serie de elementos que la convierten en una propuesta más profunda.

Para empezar, no recurre a figuras conocidas de Hollywood con la finalidad de tener una mejor corrida comercial o más ingresos en taquilla. Al contrario, el realizador se mantiene fiel a su estilo, pues continúa echando mano de artistas emergentes que le brindan más naturalidad a sus historias.

Por otro lado, su protagonista, Mikey Madison, quien da vida a una stripper de la que poco se sabe, es uno de los casting más acertados en los años más recientes de la industria fílmica estadounidense.

Ello debido a que la actriz muestra distintas facetas y emociones a lo largo de la película, lo cual confirma su talento nato para tejer personajes complejos y llenos de matices.

Su "Anora" pasa de ser la joven dura y aparentemente "cool" que medio mundo admira o quiere conocer a un ente sensible que no está de acuerdo en ser invisibilizada, sobre todo, por dedicarse al trabajo sexual.

Es en ese último rubro en donde la película de Baker tiene una sutil crítica a la clase acomodada o la oligarquía, que en este caso es representada por el chico migrante ruso, hijo de una familia adinerada, con el que se ilusiona la estelar.

El "nepobaby" o "junior" europeo, muy bien interpretado por Mark Eidelstein, es el epítome de los egoístas y superficiales hombres que solo perciben a las mujeres como objetos o entes para satisfacer sus placeres sexuales.

Sin apartarse de la vis cómica que ha caracterizado su cine, Baker también erige un señalamiento sumamente inteligente contra la sociedad machista que menosprecia a los sectores vulnerables como las trabajadoras sexuales.

Y es que en su historia, "Anora" nunca es tratada como igual por casi ninguno de los personajes con los que se cruza en su camino, empezando por su interés romántico, "Vanya", quien sólo la instrumentaliza para no aburrirse.

De ahí le siguen los trabajadores al servicio de los padres de "Vanya", un sacerdote y un guardaespaldas armenios, que se la pasan insultando y estigmatizando a la protagonista por su oficio.

Solamente se salva "Igor" (Yura Borisov), un supuesto "porro" contratado para retener a la protagonista debido a que sus jefes no están de acuerdo en que se haya casado repentinamente con el ya mencionado junior ruso.



(Alerta de spoiler)
Poco a poco, el "porro" en cuestión va mostrando que es el único verdaderamente interesado en conocer a la persona que está detrás de esa coraza que se hace llamar a sí misma como "Ani".

Y es el único que trata de respetar su dignidad como ser humano, que ve en "Anora" a una mujer luchando por ser escuchada y vista en un mundo plagado de superficialidad y viejos rancios.

Así que el filme ganador de Sean Baker no es una convencional historia del Hollywood como "Mujer bonita", que acabó romantizando y siendo indulgente con la clase empresarial. "Anora" merece ser vista por transformar elementos clásicos del séptimo arte en un potente discurso en favor no solo de las trabajadoras sexuales, sino de las mujeres y las clases sociales menospreciadas.

«¿Qué comen lxs poetas?» | Ep. #06 Ánuar Zúñiga



Host: Jorge Sosa


“¿Qué comen lxs poetas?” es un podcast que nace de la idea de que los poetas se mueren de hambre, el propósito del programa es invitar a un poeta en cada episodio para que hable de algo que le guste comer y algo más que consuma diferente a los alimentos. 

El sexto y último episodio de la primera temporada de “¿Qué comen lxs poetas?” recibió a Ánuar Zúñiga, el poeta de Ciudad de México, que nos compartió su romance con los hot dogs, su larga relación con el videojuego Fallout y leyó algunos de los poemas que ha escrito recientemente.

Éste es un fragmento de la entrevista con Ánuar que puede escucharse completa en Spotify o Apple Music.


***

Bienvenido, Ánuar, como ya sabes el tema del programa gira alrededor de esta idea de que los poetas se mueren de hambre, de que la poesía es una actividad precaria, marginal dentro del capitalismo. Lo primero que le preguntamos a todxs nuestrxs invitadxs es: ¿qué piensas de esta idea? ¿Los poetas se mueren de hambre? 


Yo creo que no. Creo que de alguna manera siempre encontramos cómo subsistir. Creo que tiene que ver más con tus papás tratando de protegerte de una carrera en la que posiblemente no vayas a ser muy próspero, que de ahí surge la cosa de que los poetas se mueren de hambre.

 


Sabemos que por lo menos no se mueren de hambre. Algo comen. ¿Qué comen lxs poetas? En tu caso, en una selección que obviamente para mí no es nada sorpresiva porque he tenido el privilegio de viajar contigo a muchas partes del país y compartir hoteles, restaurantes y muchísimos puestos callejeros, elegiste hot dogs. Cuéntanos por qué te gustan tanto.


No estoy seguro si es mi primer recuerdo, pero en todo caso es uno de los primeros recuerdos que tengo, y es que cerca de donde yo vivía cuando era niño, había una Comercial Mexicana y en el estacionamiento había un carrito de hot dogs. Entonces siempre que acompañaba a mi abuelo a hacer el súper o a comprar algo, el premio era salir y comer un hot dog en este carrito con una chaparrita. Yo creo que de ahí viene mi fascinación por los jochos. 



El hot dog es una botana interesante, que como todo lo que llamamos comida gringa, es producto en realidad de la migración. El hot dog es un caso extraño porque, según pude leer, es creado en Estados Unidos por un migrante alemán que vendía almejas en la playa, pero llegó un momento en que la gente ya no quería comida fría, quería comida caliente. ¿Tú qué piensas de esta migración? ¿Cómo lo relacionas con tu obra? Porque estoy seguro de que la gran mayoría de la gente que vaya a escuchar esto la conoce, en tu obra sí ocurren frecuentemente estas referencias a la cultura pop con cosas que vienen, entre otros lugares, de Estados Unidos. 


Tengo mucha familia en Texas y tengo mucha familia en Estados Unidos del lado paterno, porque mi abuelo era capataz en un rancho en Texas. Él como mexicano, pues. Pero en algún punto le ofrecieron la nacionalidad y la aceptó. Luego mi papá, en cuanto la pudo rechazar, la rechazó porque era antiimperialista y no le gustaba estar relacionado con la cultura gringa. Pero de todas formas, se permeó bastante en nosotros, en la familia. Mucho de lo que nos tocó a mí y a mis hermanos de niños tenía que ver directamente con la cultura gringa. Veíamos, digo, creo que como cualquier persona que vive en México, televisión gringa. De alguna manera, para nosotros los premios nunca fueron ir a los tacos o ir a las quesadillas, sino era pizza o ir al McDonald's. En fin, como que crecimos con esa cosa muy conectada a lo gringo, muy arraigada desde chavito.



La segunda parte del podcast está dedicada a hablar de algo que el poeta o la poeta invitada consuma que no sea comida. Porque sabemos que uno no se nutre y no se sostiene solamente de la comida. No solamente se puede vivir de hot dogs ni de ensaladas. Y en tu caso, elegiste el videojuego Fallout, del que eres un gran aficionado. Cuéntanos un poquito de tu historia con Fallout.


Fallout ocurre en un universo distópico donde tiene muchos paralelismos con nuestro universo. La divergencia se da porque en el universo de Fallout nunca se inventa el transistor. Exactamente ahí se vuelve un universo paralelo al nuestro, donde ocurren otras cosas. Como no se inventa el transistor, pues toda la tecnología sigue evolucionando a partir del bulbo. Por lo tanto, toda la estética de los juegos de Fallout es retrofuturista. Todo ocurre en el futuro, pero es un futuro como el futuro que imaginaba la cultura occidental en los 50.


Todo a partir de los bulbos, todo con esta estética muy nuclear, como Art Deco, etc. Incluso la música de los juegos es música de la época, es música de Sinatra, de Aretha Franklin, de Dean Martin, Big Band y Jazz y de la época, de los años 30, los 40 y un poquito los 50 también. Hay una guerra nuclear entre China y Estados Unidos. Mientras ocurre esto, está esta compañía que empieza a vender espacios en ciudades subterráneas tipo búnkeres gigantes. Todos los personajes de cada franquicia del juego emergen o tienen algún contacto directo con estos refugios subterráneos. Yo conocí Fallout a partir de Fallout 3, que fue el primero que salió para PlayStation, y lo jugué por primera vez en casa de Rodrigo. Lo que me atrapó desde el segundo uno fue la toma de decisión. Tú diseñas a tu personaje, escoges desde su género, su raza, su edad, su complexión, sus habilidades y luego tienes la posibilidad de tomar decisiones cada paso del camino y cada decisión que tomas, afecta el outcome final del juego y eso a mí me parecía gigante. Terminar una partida larguísima y luego decir: voy a empezar otra pero esta vez voy a tomar este otro tipo de decisión, en fin, las posibilidades narrativas del juego se me hicieron abrumadoras y eso fue lo que me atrapó y desde ahí he sido consumidor de cada secuela Fallout que han sacado hasta el día de hoy.

 


La última parte del podcast trata de que nuestros invitados nos lean algo de lo que escriben. Creo que conozco quizá la totalidad de tu obra. Para mí ha sido algo bonito crecer al lado de autores como tú, como Andrei, como Jorge, y ver cómo cambia. Lo primero que te quiero preguntar es, ¿qué estás escribiendo? 


Justo estoy escribiendo, bueno, terminé de un proyecto que me tomó bastante tiempo, que se trata de personajes de cómic. Y terminé ese proyecto hace poquito, hace unos meses. Últimamente he estado escribiendo, tengo una idea para un proyecto nuevo, que justo tiene que ver con Fallout. Pero ahorita en realidad estoy escribiendo lo que se me ocurre como sin un gran plan. Y lo he estado disfrutando mucho, como que llevaba mucho tiempo escribiendo para cumplir con los pasos de un plan que ya tenía. Y ahorita estoy escribiendo sin ninguna otra meta ulterior que escribir, me la he estado pasando bien. Han estado saliendo poemas que creo que justo van en el camino de este otro proyecto de Fallout en el que estoy pensando a futuro. Pero sí, traje algunos poemas de eso y es lo que he estado haciendo últimamente.



¿Y tu agenda como escritor, tus planes, tu agenda se ha cumplido en el gran esquema de las cosas? 


Sí, yo creo que estoy más lejos en mi carrera de lo que jamás pensé que iba a llegar nunca en mis fantasías más salvajes cuando decidí que quería escribir. Me gusta, he conocido gente increíble y muy interesante. He conocido lugares que seguramente de otra manera no hubiera conocido. He ido a ciudades que jamás estuvo en mis planes conocer y fue una cosa a la que me llevó estar en esto y estar escribiendo y que ciertamente ha enriquecido mi vida muchísimo. Sí, diría que en el gran esquema de las cosas, mi agenda se ha cumplido e incluso ha llegado un poquito más lejos o se ha ido por lugares por donde yo no esperaba. Pero sí, estoy contento con eso.

 


Pues léenos unos poemas para cerrar esta primera temporada ¿Qué comen lxs poetas? 


BIENES INVALUABLES GANADOS EN VIDEOJUEGOS QUE HEREDARÉ A MIS AMIGOS CUANDO MUERA


no volar sino pisar ladrillos suspendidos 


una caída callada y hospital


la capacidad de postergar la fecha durante 200 años


un espejo que muestra cómo te verías 

de haber estudiado administración de empresas


zapatos llenos de arena 


palabras escritas con lodo un veneno 

que provoca olvidar el nombre 

de una canción de los carpenters


WAR NEVER CHANGES


ahora mismo no tengo

trabajo no estoy 

en mi mejor momento 


me gustaría 

nos viéramos de nuevo 

de preferencia en el futuro 

post apocalíptico donde seré 

dueño de un búnker 

subterráneo tabletas

de yodo y una ducha 

química que elimine 

hasta el 85% 

de la radiación residual


HENRY ROLLINS LE DIO LIKE A MI COMENTARIO


antes yo era como usted


:


un niño que va persiguiendo 

un globo y termina en el centro 

de un campo minado


HYDRAULIC PRESS


paso la mitad del día 

mirando videos de aplanadoras


:


aplanadora vs penca de plátanos

aplanadora vs botella de shampú 

aplanadora vs ojos de vidrio

aplanadora vs pilas duracel 


siento que es mi deber

estar del lado de la resistencia


el resultado es casi siempre 

una maraña de alambres o una pasta 

o un montículo de polvo


pero a veces


cuando estoy a punto 

de abandonar la pelea


una lata de fijador

estalla y ennegrece

los bordes de la máquina



GOTHAM 


te metes a un trabajo así porque tienes 

una madre moribunda 

un hijo en el hospital 

una mala racha en los caballos


te metes porque conoces a alguien

que conoce a alguien

porque la ciudad es 

una trampa de oso 

de la que intentas liberarte


te metes porque no logras 

mantenerte al día con las cuentas

porque no sabes 

porque no puedes

hacer otra cosa


porque a veces tienes que arriesgarte 

a que  un hombre adulto 

vestido de murciélago 

emerja de las sombras y te deje

con tres costillas rotas

y un pulmón perforado


***

El resto de la conversación con Ánuar Zúñiga lo puedes escuchar en en Spotify o Apple Music.


Si quieres saber si algún día habrá otro episodio, sigue a @jorge_kfgc en Instagram.


Letrinas: Lunares


Lunares

René Rojas González


 

Boca arriba la palma de mi mano. Sus ojos de lupa aceitunada escanearon mis rayas, falanges y lunares. Este del dedo te salió cuando ibas en la universidad y este de acá te habrá salido hace unos meses. Tú no eres tú, me dice la mujer con un índice acusador sobre cada una de las manchitas y una cara tiesa que se clavó en mi esternón. Podía tildarla de imprecisa pero al final tenía razón de cuándo me salieron. ¡Tú no eres tú!, vuelve a la carga, ahora declarándole frontera a mi paso. Tú no eres tú, me decía su acento. Tú no eres tú, me decía su mirada absorta.

Iba sobre la 5 de mayo y 2, con esa triste prisa genética que desarrolló la humanidad, a ver a mi amiga la del museo. Un día antes me dice “jálate porque estamos necesitando justo a alguien que sepa italiano; no importa que no haya hecho recorridos”. Voy pensando en Karla. Voy pensando en cómo nos la habíamos pasado rebotando de trabajo en trabajo y no pocas veces con más de uno desde antes de vivir juntos. Suerte y no que acababa colocado, ganando más o menos bien. Esta vez, no había as bajo la manga, sólo propinas.

Aquella mujer seguía insistiendo. ¡Tú no eres tú! La frase se convirtió en un roedor que me estaba anidando; no la entendía; peor me ponía con la prisa por llegar. No tuve opción: cerré los ojos, me fui contra el muro de su invocación y atravesé a la mujer como si estuviera hecha de neblina. Seguí el camino al museo; miré de rápido mis lunares leídos; necesitaba detenerme para pensar; no había tiempo. Llego con mi amiga; ni entrevista ni nada; ya ella había hablado con la directora sobre mi formidable preparación; empiezas el lunes, me dice maravillada esta sexagenaria.

Desde ese día veo tantas veces mi par de lunares que tengo la impresión de que esa mujer me estaba señalando el pedacito de una constelación a la que tengo que llegar. En fin, parece que ya voy a entrar a un buen trabajo; me dijeron que me comunicara la siguiente semana a ver si ya. Karla, se separó de mí; no dudo encontrármela en cualquier momento. Lo bueno es que tengo el museo. A mis 80 no me puedo quejar.

 


René Rojas González es un poco un exiliado de la academia de sociales por voluntad propia, pretendiente de la literatura para hacer de lo que nos sacude en la vida un lugar para habitar.

"Qué huevos, Sofía", más que una simple comedia y una portentosa Giovanna Romo


Cinetiketas | Jaime López



Para quienes han visto los trabajos fílmicos de Carlos Santos, sabrán que sus propuestas tienen un giro sorpresa que no se aprecia en los avances promocionales, mejor conocidos como "tráilers".

Es el caso de su ópera prima, "Chilangolandia", que parecía una simple comedia de enredos, pero terminó siendo una entretenida radiografía del mosaico de personalidades que cohabitan la Ciudad de México.

O qué decir de su segundo largometraje, "Señora influencer", que sin esperarlo es una reflexión sobre la salud mental, tópico poco abordado en la vida real y en la industria del entretenimiento.

Ahora, con su tercer filme, "Qué huevos, Sofía", el realizador calla la boca a quienes pronosticaban una comedia insulsa con poco valor artístico o intelectual.

Si bien es cierto que su título no es el más atractivo y representaba un riesgo por su doble sentido, también lo es que Santos demuestra una vez más que tiene varios ases bajo la manga.

El más relevante de ellos es su protagonista, Giovanna Romo, que algunos identifican por su participación en la serie de "Backdoor" o programas de Telemundo.

Siendo su primer papel estelar para la pantalla grande, la intérprete nacida en la capital del país entrega una actuación apabullante, que retrata a una mujer atormentada con el espíritu roto.

Pero eso último se va revelando poco a poco, conforme avanza la trama y mediante la calculada edición del director.

Romo trasmite diversos sentimientos en el metraje, conmoviendo a flor de piel, pues su "Sofía" no solo lucha con sus demonios internos, sino también con el sistema patriarcal y el abuso laboral a su alrededor.

En ese sentido, la película también construye una crítica social dirigida a los viejos rancios capitalistas que premian a las personas recomendadas, no así a quienes verdaderamente se han esforzado por sacar adelante sus emporios.

El único problema de "Qué huevos, Sofía" es que su antagonista, Sergio Mayer, no muestra algo diferente a lo que ha caracterizado su carrera, pues vuelve a interpretar a un machista, egocéntrico, controlador, que tiene como principal lema de vida anular a su competencia.



"Entrevista de trabajo", el próximo libro de poemas de Jorge Sosa



¿Apoco si muy triste? Una lloradita y a mandar currículums, porque se viene la factura de la luz, la factura del internet, ya casi no hay nada en el refri. Invéntate un par de habilidades, súbele otro 10% al nivel de inglés, atízale que trabajas bajo presión, que trabajas incluso bajo el agua, que te gusta mucho trabajar en equipo, que aquí vamos a sufrir todos parejo, faltaba más; y dale enviar a esa vacante en Computrabajo con la intención de que no te llamen y si te llaman, que en la entrevista de trabajo puedas responder con honor, con sinceridad, con poesía; que el trabajo es un absurdo.

Más absurdo aún cuando eres poeta, escribidor. El trabajo bien remunerado y la literatura no se llevan. En este mismo espacio nos hemos preguntado “¿Qué comen lxs poetas?”Por eso resulta interesantísima la premisa del próximo poemario del autor Jorge Sosa. 

"Entrevista de trabajo" es el próximo libro de poemas de Jorge Sosa, dividido en cinco partes, cada una con respuestas posibles a preguntas comunes hechas en entrevistas de candidatos en recursos humanos, será editado y publicado por Sindicato Sentimental.

Compartimos un adelanto del poemario y agradecemos al autor y a la editorial la disposición para compartir en Revista Sputnik dicho trabajo, que ya queremos leer por completo.

Sigan sus redes:
Sindicato Sentimental:
Jorge Sosa:


***

(Pregunta: ¿cuál es tu peor defecto?)


1.5

Un auto me persigue.


Perdón,

quiero decir

que se estaciona

cerca del lugar donde me bajo

del transporte público

o afuera del restaurante

donde estoy comiendo.


Mi esposo

me ha señalado

que se trata del modelo y color

más vendidos en el país.


Perdón,

quiero decir

que él piensa

que es mi imaginación.


A veces me acerco

intentando

no llamar la atención,

pero el conductor

enciende el motor

y se aleja de nuevo.


Lo he seguido

varios kilómetros.


Así he llegado a lugares

que nunca hubiera conocido.


Por ejemplo:

un prado bellísimo

detrás de la vieja fábrica de botellas,

en un terreno rodeado

por bardas con grafitis

a favor de la abolición

de la policía.




(Pregunta: ¿cuál es tu peor defecto?)


1:8

Fumé un cigarro

un martes de junio

en la parada del autobús

que me llevaba

de la escuela secundaria a casa.


Era el primero,

aunque mi amigo Iván no lo sabía.

Le aseguré

que ya era un experto.


Compré una cajetilla

de John Player Special,

de color negro

y más grande que las demás.

Pensé que no me la venderían.


Al encenderlo, esperaba

una asfixia súbita

como en el cine

pero el humo recorrió

mi boca, garganta y pulmones,

como una música familiar.


Después vinieron

miles de cigarros más.

pero el primero

lo prendí con los ojos cerrados

esperando que un rayo justiciero

me lo arrebatara de la mano.




(Pregunta: ¿cuánto quieres ganar?)


4:8


(Pregunta: ¿cuál sería tu trabajo ideal?)


5:1

ya nadie quiere leer tontos ****** de pájaros y no los culpo la verdad uno se cansa de

tanta palabra acerca de sus misteriosos vuelos conjuntos de la envidia mezquina por su capacidad de alejarse del suelo a voluntad de las constantes reflexiones acerca de su hábito desconcertante de pararse en cables de luz aunque casi nadie menciona la herencia de sus antepasados dinosaurios y todos sabemos que hasta la belleza cansa lo dice la canción un ***** de pájaros es el equivalente a un tatuaje de taz un error de juventud del que te arrepientes demasiado tarde porque nadie quiere realmente hablar de pájaros y cuando crees que sí en realidad quieres decirle algo a tu ex o a tus papás pero te da miedo y por eso siempre van a hacer falta algunos ****** de pájaros para las personas que necesiten recordar que todos tenemos miedo de hablar con nuestros ex y con nuestros papás aunque los ****** sean malos alguien tiene que hacerlos


***



Jorge Sosa (Ciudad de México, 1981) autor de It was a dark and stormy night (Pitzilein Books), Pony (Sikore en México y Liliputienses en España) y Yoghurt con cenizas (Niño Down en México y Liliputienses en España). Textos suyos aparecen en las recopilaciones “Efectos secundarios” (Ediciones Liliputienses) y “Blickwinkel: momento futuro” (Pitzilein Books y Goethe-Institut Mexiko).

Miembro fundador de Los KFGC desde 2009, un colectivo de arte multimedia que explora diferentes formas de presentar la poesía y sus límites con otras disciplinas, creado bajo la premisa de la muerte del autor y la posibilidad de una escritura conjunta. Durante la trayectoria del colectivo, participó en la creación de los libros “No use las manos”, “Manual de guerrilla táctica para terminar un noviazgo” y “1994”, además del volumen recopilatorio “Palabras que son átomos de un gas venenoso” publicado por Ediciones Liliputienses, que reúne la mayor parte del trabajo poético de los primeros diez años del colectivo; es cocreador de Mapa del Tiempo Perdido, un artefacto que presenta un territorio emocional a través de una topografía hecha con poemas; participó en el proyecto de creación de frases para las camisetas del equipo femenil de futbol amateur “Mininas Ferales”; colaboró en la presentación del acto de spoken word de Los KFGC en diferentes festivales como Caracol Tijuana, Verbo y el Festival del Libro y la Rosa de la UNAM; es coautor de la serie audiovisual de poesía Los Fotocopiadores, producida por Mónera, y guionista en varios de sus capítulos.

Creó el bot de Telegram “Ola Sucia” que conjunta poemas de distintos autores que se replican de manera aleatoria a través de la interacción de los usuarios; recientemente desarrolló un sistema adivinatorio de tarot con su propia obra que permite obtener un poema impreso a través de la elección al azar de un arcano mayor y es el anfitrión del podcast “¿Qué comen lxs poetas?”, realizado en conjunto con Revista Sputnik, en el que entrevista a autores acerca de sus gustos culinarios.
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